8.6.2005

Diego Uribe

Ilusiones y desilusiones
por Diego Uribe

Hace ya tiempo que la computadora, a la que accedemos mediante metáforas (el escritorio, las carpetas, los archivos, el cesto de papeles, etc.) se convirtió ella misma en metáfora del cerebro humano. Por ejemplo, el sistema visual suele dividirse en hardware (las células de la retina y las neuronas del cerebro) y software (el procesamiento de las señales que envían las células).

Las ilusiones visuales parecen deberse a características propias de esta división: hay ilusiones producidas por el hardware, otras por el software y otras más por una combinación de ambos. Las ilusiones relativas a la percepción de la distancia, y de la perspectiva en particular, caen en la categoría software. Una buena manera de comprobarlo es desilusionándolas, es decir, corrigiendo el efecto de la ilusión pero conservando la figura que las produce. Y para desilusionarlas, nada mejor que otra ilusión.

Primera ilusión

Antes, un ensayo. En la figura 1 los rombos azules parecen estar hundidos con respecto a los marcos rojos. Los pintores conocen este efecto desde siempre: Leonardo anotó que los objetos más distantes se ven más azulados por la atmósfera. Entonces, cuando vemos el rombo azul, lo percibimos más distante aunque sepamos que está en el mismo plano que el marco rojo. Ahora miremos la figura como si fuese uno de los estereogramas del tipo “ojo mágico”: la ilusión desaparece y el rombo azul aparece en el mismo plano y (dependiendo de la distancia a la que se lo mire) hasta más adelante que el marco rojo.

La figura 2 se conoce desde el siglo XIX como ilusión de Poggendorff. Los segmentos diagonales a ambos lados de la mancha negra son parte de la misma línea (compruébelo con una regla). Sin embargo, el segmento de la izquierda parece continuarse más arriba que el de la derecha. Es difícil saber qué tiene que ver esta ilusión con la distancia o la perspectiva. Nuevamente, desilusionémosla.

Segunda ilusión

Ahora resulta claro que los segmentos pertenecen a una misma línea y que la figura podía representar algo en perspectiva. Es más, cuando la línea pasa por delante de la mancha (que en este caso parece un tubo acostado) uno cree ver una línea continua, como si hubiese un fantasma que uniese los dos segmentos. Como en las novelas rosas, una desilusión es reemplazada por una nueva ilusión.

Quien tenga dificultades para ver los estereogramas en la pantalla puede bajar el artículo completo en el archivo pdf e imprimirlo.

PDF Diego Uribe: Ilusiones y desilusiones (65kb)


Esta es una anotación de juegosdeingenio.org, un weblog dedicado a los juegos de ingenio, los acertijos y todo lo demás. Debajo de algunas notaciones aparecen comentarios de otros lectores; usted puede dejar el suyo o bien escribirle directamente al responsable. Las anotaciones más recientes se pueden ver en la página inicial.